Mucho se ha escrito en estos días sobre la digitalización de la educación afirmando que la pandemia va a dar un gran impulso a la educación online. En un reciente artículo del Confidencial titulado: “El virus aúpa la formación online y el sector anticipa una revolución” Carlos Piza, citaba a Rubén González, vicerrector de Ordenación Académica de la Universidad de la Rioja quien señalaba …que su sistema tecnológico ha asumido el ‘boom’ detectado en las últimas semanas. «Estamos en máximos históricos de concurrencia, alcanzando los 3.500 alumnos al día”.
Estoy segura que en el área educativa veremos, un antes y un después de la pandemia. La educación online se impondrá como una necesaria modalidad de formación. Esta realidad exigirá a muchas Instituciones de educación y Universidades, la necesidad de incorporar nuevos ambientes virtuales de aprendizaje y enseñanza (EVEA) y plataformas que permitan la gestión del aprendizaje (LMS) como las ya conocida Moodle, Blackboard, entre otras.
La pregunta que surge ante esta situación es: ¿Están preparadas las Instituciones de educación para emprender este camino?
No nos referimos solo a la inversión en tecnología, sino al cambio en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta realidad transforma el paradigma de la educación presencial clásica, basado principalmente, en el conductismo y nos sumerge en un nuevo paradigma basado en los que muchos autores llaman el conectivismo, en sinergia con las teorías del constructivismo, el cognitivismo, las redes, la complejidad, el caos y donde el aprendizaje se produce a través de las conexiones en las redes.
Esta realidad se convierte en un reto para el docente, que además de los conocimientos propios de su especialidad, ahora tendrá que dominar conocimientos de comunicación, y tecnología, convirtiéndose en profesionales interconectados que deben orientar a los estudiantes en el procesamiento de la amplia cantidad de datos que obtienen a través de la Internet. Esta responsabilidad solo se puede lograr a través de la mediación pedagógica, expresada en competencias didácticas, comunicacionales y tecnológicas.
Otro aspecto que debemos considerar, hoy más que nunca, es la desaparición de las barreras geográficas en el campo educativo. En estos momentos, cualquier estudiante del conteniente americano, puede obtener un título en una Universidad europea y muchos estudiantes de Latinoamérica buscan obtener títulos de reconocidas Universidades en Europa y los Estados Unidos. La virtualidad, será el mejor camino para que las Universidades puedan visibilizarse y mantener su competitividad.
Se nos presenta un verdadero reto a la Gerencia académica si queremos mantener vivas nuestras instituciones. Tenemos mucho en que pensar.