Liderazgo frente a la pandemia

Se dice que en los momentos difíciles es cuando nos damos cuenta si contamos con buenos o malos líderes. A la luz de la pandemia que se está viviendo a nivel mundial, me gustaría reflexionar sobre esta verdad.

La mayoría de las definiciones de liderazgo apuntan a aquellas personas que logran ejercer una influencia en los seguidores y juntos logran determinados objetivos. Por ejemplo, los líderes que representan a las Naciones son personas que han logrado a través de sus discursos, transmitir o compartir una visión de una realidad a la que todos queremos llegar y, por lo tanto, votamos por ese liderazgo que ha logrado ejercer una influencia positiva en cada uno de nosotros.

Estos líderes por lo general, demuestran tener confianza en sí mismos, y gran energía.  A pesar de esas características, por desgracia, en muchas ocasiones, estos líderes nos decepcionan. Son muchas las posibles causas de esta decepción: porque no logran concretar sus visiones, o demuestran una evidente incapacidad para hacer realidad sus sueños o se ven imbuidos por la vorágine de la burocracia. Lo que si es cierto es que su tránsito, en el cargo de responsabilidad que les tocó asumir, pasa al olvido sin dejar ningún legado ni nada porque recordarlo.

En este momento, la mayoría de la Naciones, viven una crisis pocas veces experimentada en la historia de la humanidad y es precisamente, cuando se pone en juego el verdadero liderazgo de sus dirigentes.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha señalado la necesidad de aprobar medidas conjuntas a nivel mundial para luchar contra la pandemia del Covid-19 invitando a los países a crear una política común ya que cualquier sistema de salud puede colapsar cuando se multiplican exponencialmente las personas que necesitan asistencia hospitalaria.  Aclara que ningún país puede parar el virus por si solo invitando a la solidaridad y acción conjunta.

Ante esta situación y aun con las claras recomendaciones de la OMS, vemos líderes que se preocupan que no decaiga la popularidad de su liderazgo, y dejan de tomar medidas, aunque esta decisión cueste muchas vidas y traiga consecuencias desastrosas a la población que representan y dirigen. (liderazgo personalizado).  Esta situación contrasta con una característica esencial del verdadero líder que es “servir al otro” que significa que has logrado vencer a tu principal enemigo: El ego, la egolatría y el egoísmo”.

Por suerte, hay líderes que, si están enfocados en el bienestar de su población y toman medidas, muchas veces dolorosas e incómodas (liderazgo socializado)

Ya en el 2017, Klaus Schwab, presidente del Foro Económico Mundial, señalaba “… que los líderes tenían una fuerte responsabilidad ante un mundo caracterizado por la incertidumbre, volatilidad y grandes cambios transformacionales. Los líderes deben ser proactivos y honestos para explicar los profundos cambios y buscar soluciones centradas en los valores”

Ante esta situación te pregunto: ¿Conoces tu estilo de liderazgo?

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¡ Sálvese quien sepa!

Hoy más que nunca, queda en evidencia lo que se preguntaba Oppenheimer en el prólogo de su libro “Sálvese quien pueda” ¿Qué deberíamos hacer nosotros para preparamos para el tsunami de automatización laboral que se viene, en mayor o menor medida, en todo el mundo?”

No sería exagerado afirmar que, en este momento, el tsunami ha cobrado fuerza gracias a la pandemia que ha acelerado los cambios en nuestra cotidianidad y que definitivamente modificará la forma en que viviremos a partir de ahora en adelante.

En estos momentos, si algo ha quedado en evidencia es que las empresas que tenían sus procesos productivos digitalizados o utilizaban la robotización y la inteligencia artificial, están mucho más preparados ante esta situación.

Muchas empresas ya utilizaban el teletrabajo, y ante las medidas de aislamiento social, tomadas por los países, no vieron afectadas, de manera considerable, sus actividades.

Las Universidades que tenían programas on-line, han continuado con sus actividades educativas e incluso muchas han visto crecer la demanda de cursos y la visita a sus páginas, tal como lo señalan representantes de la Universidad Internacional de la Rioja o la Universitat Oberta.

Esta situación confirma lo señalado por Noah Harari …”Si las universidades se dan cuenta de que pueden enseñar por Internet, una vez que termine la crisis, aunque muchos cursos vuelvan a la normalidad, otros se seguirán impartiendo online, lo que significa que pueden contratar personas en otros países para dar clases, algo que podría cambiar el mercado laboral académico

Es así como debemos reflexionar frente a los cambios que ya se venían gestando y que la situación del Coronavirus está acelerando. Si para el 2018, año en que Oppenheimer publicó su libro, ya se planteaba la desaparición de numerosas formas de empleo, como los empleados administrativos, empleados bancarios, inspectores de compañías de seguro, entre otros. Ahora los veremos suceder de manera más rápida.  Tal como señala  Noah Harari, “…estamos reescribiendo las reglas del juego….el mercado laboral se va a reestructurar, porque estamos teniendo un experimento masivo de trabajar desde casa y el resultado de esto va a modificar la economía del futuro. Así que es lógico esperar que cuando la crisis termina no volveremos a lo que teníamos antes”

La tecnología pondrá en evidencia una desigualdad social entre quienes tienen más preparación para adaptarse a los cambios y reciclarse hacia la demanda de nuevos empleos y aquellas personas que no tiene el conocimiento necesario. La conclusión de esta reflexión nos lleva de nuevo al título “Sálvese quien sepa” y es que: El conocimiento será la clave para la supervivencia laboral.

 

El Coronavirus reta a la Gerencia de la Cadena de Suministro

En mayo del 2018, se realizó en Madrid el 18 Congreso del sector Salud, y allí se expusieron, entre otros temas, la necesidad de transformar la cadena de suministro del sector, logrando una integración y adaptándola a los nuevos retos tecnológicos y la digitalización de los procesos.

Ya para para esa fecha, se planteaba la necesidad de optimizar los flujos de información, conocimiento y productos, desde la compra de materia prima hasta la entrega y consumo de los bienes terminados y la  preocupación del surgimiento de una cadena de suministro mucho más compleja con una estructura de red, fragmentada y extendida globalmente que estaba respondiendo a una mayor calidad, seguridad y personalización de los productos por parte de los clientes, además de una respuesta rápida y eficiente.

Es por ello que se alertaba al sector salud, del impacto disruptivo de las nuevas tecnologías y digitalización e invitaban a todas las organizaciones sanitarias que participaban en la cadena de suministro, a prepararse.

Nunca imaginamos que esta exigencia al sector salud, llegaría tan pronto.

Es así como hoy leemos el artículo del mundo.es: “Hacienda auxilia a las comunidades autónomas ante el caos logístico de Sanidad por el Coronavirus”. En él se señala que el Ministerio de Hacienda ha tenido que auxiliar al Ministerio de Sanidad con las compras del material sanitario.

Al parecer el Ministerio de Hacienda controla la central de compras, plataforma de contratos del sector público, el portal de contratación centralizada y que es considerada como la «referencia» en España «para la compra pública centralizada, por eficiencia, flexibilidad» y capacidad de «ahorro”, sin embargo, se ha registrado un desabastecimiento de materiales básicos como: mascarillas, respiradores, material para las UCI, Test de coronavirus, geles desinfectantes y otros materiales necesarios para la emergencias en la que estamos viviendo. Precisamente, Paco Bree, menciona en su artículo “Comando empresarial frente al Covid-19” de periódico la Razón del domingo 29, que “Esta crisis ha puesto en evidencia la debilidad de los modelos operativos y las cadenas de suministros de las empresas debido a la globalización y la dependencia productiva de los mercados internacionales. El parón productivo de China ha tenido un efecto dominó en las cadenas de suministros a nivel mundial. Esto incluye parones en líneas de montaje, retrasos en entregas y roturas de stock”

Esta situación, nos hace reflexionar sobre la importancia del rol que ocupa la gerencia de la cadena de suministros, especialmente en el sector salud, la cual debe garantizar la optimización de los de flujos de información, conocimiento y productos desde la compra de materia prima hasta la entrega y el consumo de los bienes terminados.  La cadena de suministros debe lograr:  Entregar productos en el lugar adecuado, en el tiempo adecuado, en las cantidades requeridas y al costo esperado y este precisamente, es el objetivo del Diplomado Cadena de Suministro y Logística que se ofrece UNIKEMIA y que da inicio en el 10 de junio de 2020. www.unikemia.com

El Coronavirus exige un cambio en el área educativa

Mucho se ha escrito en estos días sobre la digitalización de la educación afirmando que la pandemia va a dar un gran impulso a la educación online. En un reciente artículo del Confidencial titulado:  “El virus aúpa la formación online y el sector anticipa una revolución” Carlos Piza, citaba a Rubén González, vicerrector de Ordenación Académica de la Universidad de la Rioja quien señalaba …que su sistema tecnológico ha asumido el ‘boom’ detectado en las últimas semanas. «Estamos en máximos históricos de concurrencia, alcanzando los 3.500 alumnos al día”.

Estoy segura que en el área educativa veremos, un antes y un después de la pandemia. La educación online se impondrá como una necesaria modalidad de formación. Esta realidad exigirá a muchas Instituciones de educación y Universidades, la necesidad de incorporar nuevos ambientes virtuales de aprendizaje y enseñanza (EVEA) y plataformas que permitan la gestión del aprendizaje (LMS) como las ya conocida Moodle, Blackboard, entre otras.

La pregunta que surge ante esta situación es: ¿Están preparadas las Instituciones de educación para emprender este camino? 

No nos referimos solo a la inversión en tecnología, sino al cambio en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta realidad transforma el paradigma de la educación presencial clásica, basado principalmente, en el conductismo y nos sumerge  en un nuevo paradigma basado en los que muchos autores llaman el conectivismo, en sinergia con las teorías del constructivismo, el cognitivismo, las redes, la complejidad, el caos y donde el aprendizaje se produce a través de las conexiones en las redes.

Esta realidad se convierte en un reto para el docente, que además de los conocimientos propios de su especialidad, ahora tendrá que dominar conocimientos de comunicación, y tecnología, convirtiéndose en profesionales interconectados que deben orientar a los estudiantes en el procesamiento de la amplia cantidad de datos que obtienen a través de la Internet. Esta responsabilidad solo se puede lograr a través de la mediación pedagógica, expresada en competencias didácticas, comunicacionales y tecnológicas.

Otro aspecto que debemos considerar, hoy más que nunca, es la desaparición de las barreras geográficas en el campo educativo. En estos momentos, cualquier estudiante del conteniente americano, puede obtener un título en una Universidad europea y muchos estudiantes de Latinoamérica buscan obtener títulos de reconocidas Universidades en Europa y los Estados Unidos. La virtualidad, será el mejor camino para que las Universidades puedan visibilizarse y mantener su competitividad.

Se nos presenta un verdadero reto a la Gerencia académica si queremos mantener vivas nuestras instituciones. Tenemos mucho en que pensar.