Recientemente, leí un artículo que resume el resultado de una investigación realizada con estudiantes de pre grado en la carrera de educación de la Universidad de Extremadura en España[i]. El estudio se desarrolló básicamente en gente joven, ya que las edades se concentraban entre los 18 y 20 años.
El objetivo que se planteaba en la investigación era verificar si tal como los investigadores creían, los estudiantes no veían atractivas las plataformas educativas virtuales, y en cambio todos se sentían atraídos por cualquiera de las herramientas de las redes sociales, tales como Facebook y Twitter.
