Hoy más que nunca, queda en evidencia lo que se preguntaba Oppenheimer en el prólogo de su libro “Sálvese quien pueda” ¿Qué deberíamos hacer nosotros para preparamos para el tsunami de automatización laboral que se viene, en mayor o menor medida, en todo el mundo?”
No sería exagerado afirmar que, en este momento, el tsunami ha cobrado fuerza gracias a la pandemia que ha acelerado los cambios en nuestra cotidianidad y que definitivamente modificará la forma en que viviremos a partir de ahora en adelante.
En estos momentos, si algo ha quedado en evidencia es que las empresas que tenían sus procesos productivos digitalizados o utilizaban la robotización y la inteligencia artificial, están mucho más preparados ante esta situación.
Muchas empresas ya utilizaban el teletrabajo, y ante las medidas de aislamiento social, tomadas por los países, no vieron afectadas, de manera considerable, sus actividades.
Las Universidades que tenían programas on-line, han continuado con sus actividades educativas e incluso muchas han visto crecer la demanda de cursos y la visita a sus páginas, tal como lo señalan representantes de la Universidad Internacional de la Rioja o la Universitat Oberta.
Esta situación confirma lo señalado por Noah Harari …”Si las universidades se dan cuenta de que pueden enseñar por Internet, una vez que termine la crisis, aunque muchos cursos vuelvan a la normalidad, otros se seguirán impartiendo online, lo que significa que pueden contratar personas en otros países para dar clases, algo que podría cambiar el mercado laboral académico”
Es así como debemos reflexionar frente a los cambios que ya se venían gestando y que la situación del Coronavirus está acelerando. Si para el 2018, año en que Oppenheimer publicó su libro, ya se planteaba la desaparición de numerosas formas de empleo, como los empleados administrativos, empleados bancarios, inspectores de compañías de seguro, entre otros. Ahora los veremos suceder de manera más rápida. Tal como señala Noah Harari, “…estamos reescribiendo las reglas del juego….el mercado laboral se va a reestructurar, porque estamos teniendo un experimento masivo de trabajar desde casa y el resultado de esto va a modificar la economía del futuro. Así que es lógico esperar que cuando la crisis termina no volveremos a lo que teníamos antes”
La tecnología pondrá en evidencia una desigualdad social entre quienes tienen más preparación para adaptarse a los cambios y reciclarse hacia la demanda de nuevos empleos y aquellas personas que no tiene el conocimiento necesario. La conclusión de esta reflexión nos lleva de nuevo al título “Sálvese quien sepa” y es que: El conocimiento será la clave para la supervivencia laboral.