Utilizamos las teorías como formas de explicar la realidad y los modelos, nos ayudan a simular esa realidad tratando de captar toda su complejidad, sin embargo, cuando estudiamos las distintas teorías, debemos estar claro que son “acercamientos a la realidad”, que en algunos casos son muy acertados y en otros no tanto, por lo que siempre encontraremos críticas a sus planteamientos. Cuando estos modelos son compartidos por toda la comunidad científica, entonces hablamos de paradigmas y precisamente es el rompimiento de paradigmas lo que permite el avance de conocimientos. Lo importante es saber que cada modelo no parte de cero, sino que toma lo mejor de las propuestas anteriores a fin de ir avanzando a un abordaje más completo.
Es precisamente, a partir de las discusiones que hemos desarrollado en la materia, Toma de decisiones estratégicas del doctorado de Keiser, cuando hemos podido revisar el planteamiento de cada una de las Escuelas del pensamiento estratégico a través de la obra: Safari a la estrategia de Mintzberg, Ahlstrand y Lampel (1998) en la cual se destacan las distintas, teorías y modelos que ayudan a comprender la importancia de la estrategia y de los factores que deben ser considerados a la hora de su diseño, todo con el fin de lograr la tan ansiada ventaja competitiva que permita a las empresas obtener una rentabilidad mayor.
Sin embargo, no deja de sorprendernos como el mismo Mintzberg, quien propone su teoría de la configuración, suele ser sumamente crítico con lo planteado por cada Escuela, afirmando que “los empresarios de éxito son hombres intuitivos y no analíticos, que usan más el hemisferio cerebral derecho que el izquierdo para gestionar sus negocios” (1973). Sumamos a este comentario revolucionario, la crítica que realizó en 1994 a la Planificación, afirmando que la planificación no puede predecir un entorno que depende del comportamiento de los competidores, así como tampoco puede existir un procedimiento formal para diseñar estrategias cuando el entorno está sometido a cambios permanentes.
Tras la propuesta del modelo de las cinco fuerzas que intervienen en un sector industrial, Porter en 1980, planteaba:
La esencia de la formulación de una estrategia competitiva consiste en relacionar una empresa con su medio ambiente. Aunque el entorno relevante es muy amplio y abarca tanto fuerzas sociales como económicas, el aspecto clave del entorno de la empresa es el sector o sectores industriales en los cuales compite.
En consecuencia y según este modelo, la empresa puede lograr una ventaja competitiva si analiza las fuerzas representadas por los competidores directos, clientes, proveedores, productos sustitutos y potenciales competidores.
Muchos autores han destacado las limitaciones del modelo de Porter, por ejemplo, destacaremos las críticas de Yoffie quien en 1993, señalaba que el modelo solo tiene vigencia si estamos hablando de empresas que compitan entre sí, con barreras mínimas de entra a la industria y sin influencias del gobierno en los mercados, o lo que es lo mismo, en condiciones ideales del mercado.
Observamos así como cada propuesta es objeto de numerosas críticas, especialmente, a la hora de acércanos a la realidad y tratar de analizarla bajo su teorías y precisamente, fue esto lo que me motivo a escribir esta reflexión.
Basta ponerse en el lugar de los empresarios que hoy en día deben enfrentarse a una economía hiperinflacionaria como la de Venezuela, caracterizada por la intervención directa del gobierno en los asuntos económicos, el control cambiario y el control de precios y hacerse la pregunta: ¿Es posible para la gerencia estratégica planificar con una hiperinflación del 25.000%? La caída del precio del barril del petróleo de 100 a 45 dólares significó una pérdida importante de los ingresos, sin embargo, como afirma el director del Fondo Monetario Internacional, Alejandro Werner (2018) aunque este es un factor importante, “a la hora de asignar responsabilidades, tiene mucha más responsabilidad los desequilibrios de la política doméstica que los factores externos”. Asimismo, según el presidente de la Confederación Venezolana de Industriales, Juan Pablo Olalquiaga, el 27% de las 3.800 industrias que quedan en el país podrían desaparecer este año. A la fecha, se han perdido 2/3 del sector industrial y las empresas operativas operan al mínimo de su capacidad.
En consecuencia, los industriales, no podrían aplicar el modelo de Porter para diseñar sus estrategias porque lo que sucede en el entorno no es consecuencia de las cinco fuerzas del sector industrial al que pertenecen sino a los desequilibrios de las políticas internas dictadas directamente por el Gobierno.
Es por esta realidad que me ha tocado vivir, que no me extrañó la pregunta formulada desde 1994 por Prahalad y Hamel ¿Por qué la búsqueda de un nuevo paradigma? La respuesta a esta pregunta fue rescatada, veinte años después, por Rafael Alberto Pérez (2014) cuando propone la Nueva Teoría Estratégica (NTE)
Según este autor, los paradigmas han fallado por su reduccionismo al ignorar que las interacciones con el mundo real no son propiamente económicas sino que intervienen: emociones, amistades, amores, sensaciones y todas juegan un papel importante en la realidad y porque los supuestos no tienen nada que ver con el comportamiento real de los seres humanos (Pérez, 2014).
Es por eso que las nuevas propuestas de la gerencia estratégica se están desplazando hacia el paradigma de la complejidad y en concreto hacia la comunicación estratégica organizacional.
Para Pérez (2014)
La Estrategia en cuanto disciplina ha de asumir un cambio en su paradigma central: del económico basado en la fragmentación analítica a la complejidad. Y también en su paradigma disciplinario, pasando de la racionalidad (de unos actores) a la relacionalidad (de unos seres humanos). Todo ello ha de ser abordado desde un enfoque transdisciplinar.p.12.
Todo parece indicar que estamos ante un nuevo paradigma. Quiero concluir este breve artículo, resaltando lo señalado por Pérez (2014):
Pero nada es casual, pienso que la principal razón por la que los investigadores, portugueses, brasileños, argentinos, bolivianos, mexicanos, colombianos, uruguayos, chilenos y españoles que venimos citando, identificando la Nueva Teoría estratégica (NTE) como el nuevo paradigma es porque conectan con sus propuestas (complejidad, caos, fluido, humanidad, relacionalidad, comunicación, interpretación, significación, etc.) y ven en ella un cauce para futuros avances. Han encontrado en la NTE un territorio donde sentirse a gusto y ser capaces de construir relaciones más eficientes entre las personas y las organizaciones.
Quizás, ahora si pueda entender, bajo la propuesta de la nueva Teoría Estratégica, parte de la realidad que les ha tocado vivir al sector industrial venezolano.
Fuentes:
-Mintzberg, H; Ahlstrand, B; Lampel, J (1999) Safari a la Estartegia: Una visita Guiada por la Jungla del Management estratégico. Ediciones Granica. España
-Moreno, M (7-13-2017) La economía de Venezuela tiende a la hiperinflación. El País.España. Disponible https://cincodias.elpais.com/cincodias/2017/07/13/mercados/1499956362_678693.html
-Pérez, R (2014) La estrategia como campo de estudio. ¿Tenemos ya un nuevo paradigma? Revista Mediterránea de Comunicación.
-Porter (2008) Las cinco fuerzas competitivas que le dan forma a la estrategia. Harvard Business Review.
-Salas, J (6 de Diciembre 2017) Juan Pablo Olalquiaga: Unas 1.018 empresas industriales cerrarían en el 2018 si no cambian modelo económico. El Impulso. Disponible: http://www.elimpulso.com/noticias/juan-pablo-olalquiaga-unas-1-018-empresas-industriales-cerrarian-2018-no-cambian-modelo-economico
-Yoffie, D (1993) The International Political Economy of Direct Foreign Investment (Vol. I & Vol. II), edited with Benjamin Gomes-Casseres, London, England: Edward Elgar Publishing Limited,