El liderazgo se aprende en la práctica

Alcaide Hernández, autor del libro  Aprendiendo de los mejores,  publicó en octubre de este año un artículo muy interesante “El liderazgo no surge de la nada, ni se aprende en las aulas: ¡Practica!

Inicia su escrito con una cita de  Warren Bennis “El liderazgo es el tema más tratado en la literatura del management y al mismo tiempo el  peor comprendido”

A propósito de las investigaciones sobre liderazgo, el autor comenta el trabajo realizado por los profesores  Bill George de Harvard Business School y Peter Sims de Stanford Business School, quienes estudiaron  a 125 líderes. Las conclusiones son sumamente interesantes.  Ellos afirman que los lideres no identificaron ninguna característica universal, ni rasgo, destreza o estilo, ellos estaba convencidos que el liderazgo y lo que los ayudó al éxito se derivó de sus historias vitales.

Para ellos el liderazgo es el coraje para actuar, es vivir y disfrutar de las experiencias. Por lo tanto el liderazgo está en cada uno de nosotros. Si esto es así, es lógico preguntarse  ¿Cómo desarrollamos el liderazgo propio?

Una forma es a través de la iniciativa propia, preocúpate por crecer, superarte, asumir la responsabilidad de tu vida. La otra forma en que se logra es por obligación. En ocasiones la vida no te da alternativas y tienes que salir de tu zona de confort, es en ese momento cuando realmente comienzas  a crecer.

El autor concluye señalando  que nadie nace líder, todos tenemos un líder en potencia, el liderazgo no se enseña, se desarrolla, y  si queremos ser líderes debemos asumir la iniciativa.

«El liderazgo se cuece a fuego lento. No hay milagros ni atajos. Se necesita valentía, voluntad, paciencia y resistencia a la frustración. No se siembra hoy y se recoge mañana, es un camino que lleva tiempo. Muchas veces hay que desaprender comportamientos y paradigmas, trabajar sobre otros nuevos y sufrir el proceso. Detrás de cualquier logro importante hay mucha reciedumbre y capacidad de sacrificio». Alcaide, 2017

El líder debe saber comunicarse con tacto y diplomacia

Leyendo sobre liderazgo, encontré un artículo muy interesante de Amador Palacios (2017) quien hace una reflexión sobre una publicación realizada por la American Managment Association  (AMA), del 27 de septiembre,  en la cual señalan que los líderes al estar preocupados por cumplir con sus metas, se olvidan de la importancia de la comunicación diplomática, entendiendo por diplomacia la habilidad para manejar de manera adecuada una situación con especial consideración hacia los demás.

Entre las recomendaciones que ofrece la AMA, está  el reconocer el valor de las habilidades en la comunicación,  ser conscientes de que la utilizamos en forma habitual y  comprender que un sarcasmo o comentario crítico o una expresión facial como el entrecejo, puede convertirse en un evidente síntoma de falta de tacto.

Un aspecto importante de la buena comunicación es el saber escuchar. Una escucha activa permite comprender al emisor del mensaje y ofrecer un Feedback adecuado.

Finalizo con una situación que sucede muy a menudo en las empresas. Cuando un trabajador se equivoca prefiere ocultarlo antes que comunicarlo. Tenemos que entender que los errores son humanos y que lo importante es que se comuniquen las cosas a tiempo para corregirlas. Es por eso que debemos evitar ofender a quien comete los errores y lo comunica, ya que esto   condicionará que en la próxima oportunidad, decida ocultarlo. No castiguemos la sinceridad.