Los profesores que no leen

El artículo “Los profesores que no leen”  de Juan Carlos Guardela, publicado en el Espectador, reflexiona sobre el asombro que le generó el descubrir que un profesor de  Creación literaria, nunca leyera un clásico Latinoamericano como lo es Rayuela de Julio Cortázar

Este relato inicial le permite al autor  hacer una crítica al trabajo burocrático en el que están inmersos los  profesores, quienes pasan la mayor parte de su tiempo: llenando formatos, asistiendo a reuniones, haciendo minutas, evaluando y contratando profesores, cargando oferta académica y mientras le dan prioridad a ese trabajo, se quedan sin el tiempo necesario para leer, investigar, producir  y reflexionar, que es la verdadera razón de ser del docente.

El docente se ve sometido a una doble presión; debe cumplir con el trabajo administrativo y también con la producción intelectual propia de su rol, pero a la hora de ser sometido a evaluación por parte de las autoridades, el trabajo administrativo no es considerado importante, se espera que el docente haya sido capaz de investigar, escribir artículos en revistas arbitradas, preferiblemente internacionales y que su proyección intelectual permita dar visibilidad a la Universidad.

Pienso que las Universidades deben repensarse y  dejar al docente ejercer sus verdaderas funciones. Estoy segura que estos cambios serían de beneficio para todos,  tanto para la Institución, como el profesor y los estudiantes, quienes al final se verán beneficiados de recibir clases de profesores, que más que repetir contenidos, son creadores de conocimientos.

 

Negocios y espiritualidad

“Trabajen duro, nunca olviden la gratitud, piensen buenos pensamientos, hagan buenas acciones, contrólense con un honesto arrepentimiento, perfecciónense en sus actividades diarias y desarrollen su carácter. Y cuanto más diligentemente realicen estas simples tareas durante su esfuerzo diario, encontraran el significado de la vida y nunca hallaran un camino más glorioso o noble para guiarse en la vida”.

–Kazuo Inamori

La complejidad de la vida, nos lleva a entender que nada puede ser abordado de forma aislada y cada día más vemos escritos en lo que se trata de vincular la espiritualidad con la ciencia y los negocios. De esta reflexión, quiero mencionar tres autores que plantean un hermoso rescate de lo humano para lograr éxitos, tanto en los negocios como en la vida personal y social.

En 1997, se publicó el libro “Los cuatro acuerdos de Miguel Ángel Ruiz, el cual está basado en la sabiduría Tolteca. En el libro se plantea la necesidad de lograr un equilibrio personal, emocional, mental y social  a través de cuatro reglas que debemos cumplir diariamente – Pronunciar siempre palabras impecables (libres de pecados), evitar los pensamientos negativos y tóxicos,  No juzgar, no tomar nada como personal  y hacer siempre lo máximo que puedas.

En 1989, se  publicó uno de los libros que más he disfrutado en mi vida, “Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva”  de Stephen Covey. Especialmente quiero destacar el hábito  de afilar  la sierra el cual permite que se cumplan los seis hábitos restantes.  Su importancia descansa en  la necesidad de renovar las dimensiones del ser: la física, la espiritual, la social y la emocional.

Vinculado a este planteamiento de Covey, esta semana pude disfrutar de la lectura de  Kazuo Inamor, quien es un empresario del área de la tecnología de la comunicación y que a raíz de una enfermedad se convirtió en Monge budista.

Inamor, publicó en 2009, su libro Negocios y espiritualidad, donde  ofrece seis consejos importantes para alcanzar el éxito personal y profesional, a través de fortalecer el espíritu y el alma:

  • La felicidad debe ser tu primera opción y para lograrlo debes dar lo mejor de ti en la casa, en el trabajo, en la escuela. Para el autor, el trabajo es el lugar para la formación del carácter y así poder crecer.
  • Evitar la arrogancia. Tenemos que ser capaces de reconocer nuestras debilidades y trabajar con humildad para superarlas, estar abiertos a los puntos de vista de los demás.
  • Vivir una vida de autorreflexión diaria. La reflexión nos permite gestionar nuestras emociones, evitar el miedo, el egoísmo.
  • Ser agradecidos con la vida ya que esta acción elevará el alma
  • Ser amable y altruista. Servir a los demás genera una gran satisfacción y siempre recibirás más de lo que das.
  • No ser hipersensible enfocándose en lo negativo, en las injusticias sino en lo que puede y debe ser en el presente.

Definitivamente, a través de la lectura de estos tres autores, podemos darnos cuenta que el ser humano es integral, no puede separarse sus logros económicos de sus características espirituales. No es casualidad que el actual premio nobel de economía, Richard Thaler,  lo ganara por establecer puentes entre la psicología y la economía en la toma de decisiones.