El tema liderazgo ha venido experimentado una amplitud de enfoques. Hoy, disfruté de la lectura del artículo ¿Cómo influyen las emociones al liderar? del psiquiatra Daniel Puche. Precisamente, considero que la riqueza de los enfoques del fenómeno del liderazgo, que hoy en día observamos, se deben al aporte de profesionales de distintas formaciones: sociólogos, psiquiatras, economistas, psicólogos.
Liderazgo consciente es cuando el líder logra poner en práctica: la claridad, la creatividad y la compasión hacia los demás (Maturano, 2017 citado por Puche s/f)
Lo interesante del planteamiento de Maturano es que rompe con lo que hasta ahora, en el mundo occidental, y por la influencia del paradigma cartesiano, se había impuesto: la dualidad del sentimiento Vs la razón y por supuesto la primacía de ésta última.
En este enfoque se propone que el líder desarrolle la consciencia de vivir el presente sin hacer juicios, la claridad para entender la realidad en sus variadas dimensiones, la creatividad para encontrar caminos distintos a los establecidos y finalmente, un aspecto fundamental que es la caridad, considerado por Puche como “…la emoción humana más evolucionada, que además permite compenetrarse con los demás desde la esencia, sintiendo, deseando y aspirando un auténtico bienestar y crecimiento colectivo”.
Era usual ver que en las empresas se consideraba que el líder debía ser una persona de carácter fuerte, cualquier síntoma de emoción era visto como una debilidad y por lo tanto, un aspecto negativo para la empresa. Sin embargo, hoy podemos ver como a través del enfoque del liderazgo consciente, se plantea que las emociones no riñen con el ejercicio del liderazgo. Así encontramos planteamientos tan interesantes como el de Marturano en su libro “Mindfulness en el liderazgo”, en el cual recomienda la práctica de la meditación para lograr una actuación laboral más sana y centrada o como señala:
Puche “… la emocionalidad y el liderazgo consciente contribuyen a la creación de climas más constructivos y saludable”