Hay una preocupación en la UNESCO por la educación superior y el uso de nuevas tecnologías. El Instituto propone analizar los programas de educación a distancia para garantizar las buenas prácticas en los diseño así como ofrecer asesoría a los países miembros para que logren ampliar su oferta de programas de educación superior virtual.
Se asume que la educación virtual permitirá satisfacer la creciente demanda de estudios superiores garantizando la equidad y la inclusión. Estamos convencidos de que así será, sin embargo, esta decisión debe venir acompañada de un proceso de innovación educativa y muy especialmente, un proceso de cambios en el rol del docente en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Los docentes necesitamos una alfabetización informática. Los sistemas de educación a distancia descansan en plataformas tecnológicas que requieren del conocimiento y manejo, de múltiples herramienta. Los profesores no podemos enseñar orientado por los modelos con los que aprendimos. Necesitamos conocer y manejar la plataforma educativa y las distintas herramientas virtuales que permiten hacer un diseño instruccional adecuado a la virtualidad. Sin embargo, ¿Estamos los docentes preparados para dejar la tiza y el pizarrón?
Difícilmente, podemos hablarles a los estudiantes de la necesidad de la innovación, sino la asumimos nosotros en nuestro propio campo de trabajo. Tenemos que adoptar el compromiso, ser flexibles a los cambios y convertirnos en motivadores y orientadores en la formación de nuestros estudiantes.

